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Andrea-paez-jimenez

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LA VERDADERA CONFIANZA

03.11.2012 11:22

 

“No, señor mío, óyeme te doy la heredad, y te doy la cueva también que está en ella; en presencia de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta a tu muerta” Génesis 23:11

Cuando leí esta cita por primera vez mi reacción fue quizás la de muchos, que piensan dentro de si él porque Abraham no quiso aceptar el regalo de los hijos de Het cuando ellos le ofrecían el terreno que Abraham les pedía sin pedirle nada a cambio, pues a simple vista es un regalo muy significativo, pero Abraham no quiso aceptarlo como regalo sino que les pedía que le vendiesen este terreno y además hacia énfasis en que se lo vendieran por el precio justo ni más ni menos.

Luego lo volví a leer analizándolo y no dejaba de pensar en la cita bíblica Jeremías 17: 5 donde Dios nos habla claramente y nos dice: Maldito el hombre que confía en el hombre; y luego de meditarlo un rato entendí que esto es lo que hacía Abraham en este momento, el ceder un terreno de una propiedad debe hacerse por todas las vías legales posibles, porque si no es así entonces como estará demostrado que esta propiedad nos pertenece, no basta solo con decir que los dueños la dieron a mi familia sin haber ninguna prueba; y esto es lo que buscaba Abraham el quizás pensaría en ese momento que los hijos de Het en ese momento podían tener las mejores intenciones para regalarle esta tierra, pero esto no era suficiente porque las futuras generaciones quizás no iban a pensar de la misma manera, o hasta el mismo Abraham al tener algún pleito con ellos, estos por represalia lo podían despojar fácilmente pues no había nada que confirmara que esta le pertenecía a él.

Me gusta mucho la actitud que toma Abraham, él les pide que se la vendan y les solicita también que lo hagan por su justo precio; él no quería rebajas ni cosas así, para evitar precisamente que los hijos después de ellos fueran a tomar esto como excusa para despojar de la tierra a su familia, ya que su padre las había comprado por un valor que no era el que costaba. Lo que Abraham está haciendo es aplicar este principio bíblico de no confiar en los hombres, porque los hombres somos muy cambiantes y temporales, no somos constantes; en cambio el Padre Altísimo es sempiterno, no se arrepiente como los hombres, es por esto que debemos ser más precavidos con los negocios, y con todo lo que hagamos con las demás personas, buscando siempre hacerlo de la manera correcta y no buscando las ocasiones para aprovecharnos, porque quizás nosotros no sufriremos las consecuencias pero nuestra descendencia si y en otros casos porque no hasta nosotros mismos podemos sufrirlas.

Algunas personas confían mucho en las personas, en ocasiones hasta tal punto que creen que están seguros en todo con ellas; y esto es un error fatal porque él único en el que podemos estar completamente confiados y seguros es en Dios. Si hemos de ser dependientes de alguien que ese alguien sea exclusivamente de nuestro Dios y salvador, dependamos de su Santo Espíritu que está aquí en la tierra para ayudarnos a tomar las mejores decisiones y para encaminarnos por el camino correcto y seguro, sólo en él podemos poner todas nuestras cargas y aflicciones con la plena seguridad de que nos va a ayudar, esto siempre y cuando lo hagamos de corazón y estemos dispuestos a que él Señor nos haga de nuevo, que miremos más allá de todos los problemas para permitirle al Padre que cambie nuestra vida y nuestros errores en bendiciones y en fuente de bendición para alcanzar también a otras almas que necesitan del mana sobrenatural que él Señor quiere enviar en la vida de cada uno.

ANDREA PÁEZ JIMÉNEZ

 

Tema: LA VERDADERA CONFIANZA

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